Le escribe a una actriz de teatro. Ella plagiaba a Shelley en una obra reciente. Y escribe monólogos para el año siguiente. Terminaba de vestirse para caminar al estadio. Y recibe el sobre. Con el nombre de Peter. Para Mi Gurú. Dice también. Se sonroja y sus dedos tiritan. Abre el sobre. Lee el mensaje. Plagio a Shelley. Monstruosa obra. Más monstruosa. Se escribe. Mi Gurú se sonríe y termina de leer. Agua tónica después del show. Ella se pregunta como se encontrarán. Nadie la conoce. Ni Peter. Ni ella a él. Sólo lo ha visto desde lejos. Ella cantando en medio del público. Y la imagen de Peter. Distorsionada por el humo y sus propios rituales sobre el escenario. Lo ha visto sentado en las gradas observando sus obras. Escondido de la gente. Ella también convoca. Público, perseguidor y fanático. Pero tiene fama de traicionera. Brillantina jamás pudo comprometerla. Ella sale y entra a la ciudad siempre que quiera. Lleva sus plagios y obras originales a todos los lugares donde le permitan actuar al aire libre. En la plaza central. Adora los espectáculos masivos en los que puede sentir como todos se desdoblan por alcanzarla. Traiciona a Persápolis. A las autoridades. A Brillantina. A Peter y a todos los obsesos necesitados de su teatro. Del que cuya puerta pende. Un cartel. Cerrado por VIAJE. Enfatizando. Haciéndose cargo de su actuar. Dueña y actriz de un teatro peregrino. Gitano. Nómada. Y gratuito.
Ella recuerda a Peter sentado. Con su cara semi-cubierta por el cuello de su abrigo. Relee el mensaje. Lo imagina cerca de ella. Hablándole. Con la orilla del vaso entre los labios. Ella con un cigarro. Encendido y tímido. Y la voz escondida. Aunque también ella es famosa. Peter la intimida. Se pregunta como sucederá. Brillantina siempre la observa. Más a su protegido. Guarda el mensaje. Bajo una caja de zapatos. Se mira al espejo. Una última mirada al teatro. cierra la puerta y corre al estadio
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