viernes, 2 de octubre de 2015

Epifanía

Peter, No te olvides de ese cartelito rojo, que te regalé. 
Ni del labial púrpura, ni de los cojines.
Te saboreé con la intensidad
Inusitada de las publicaciones masivas.

Me relamí al sentir las fresas en tus mejillas-

Vomito ahora, sangrante.

Tendida sobre tus rodillas huesudas.
Lloro y grito.


Porque el camino
Ha sido distinto.
Y la bipolaridad de ambos.


Nos dirige al inevitable cuestionamiento. Pero sabes que eres culpable

De aceptar desde siempre la pro

Proposición.

Te relamiste al sentir el metal de mi muralla.


Vomitas ahora, drogado.

Por el plomo.


Y y por favor


No te olvides de ese cartelito rojo que te regalé y que dice:

Sabes a cigarrillo mentolado.

Y siento aromas tuyos paseándose por mis narices.
Te vi desde lejos con esa gente y lo supe.

Y olvidé la hierba y de pronto -- el único olor es el de
Una iglesia pecaminosa que se escapa del camino.

Y supe todo

(Mi gurú)

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