viernes, 2 de octubre de 2015

Una figura esquelética y suave. escupiendo polillas después de cada palabra pronunciada. ofrece concierto en Persápolis. El aviso aparece colgado de las ramas de los árboles. y de los brazos de los mendigos durmientes. La reacción masiva de los fieles peregrinando hipnotizados desencadena la furia de la crítica glam. . Falta brillo. Dicen. Falta color. Y un poco de alegría gratis. 

La pista se repleta de gente sin espalda y con los tickets pegados a la boca. Y es que. todos dejan que ella se abalance sobre sus cuerpos y chupe obsesiones. que luego llegan hasta las puertas de sus casas. y se echan sobre el tapete de bienvenida. A Peter se le adhieren como cartílago continuando su columna. Se doblan y entrometen entre sus piernas. Como fanáticos asesinos. Fanáticos victimas de la voz ronca de gritos. y de la saliva amarga de la boca con besos de todos. Fanático obseso. Critico glam obseso: Falta brillo. Dicen. Falta color. Y un poco de alegría gratis Falta brillo. Dicen. Falta color. Y un poco de alegría gratis Falta brillo. Dicen. Falta color. Y un poco de alegría gratis Falta brillo. Dicen. Falta color. Y un poco de alegría gratis. Balbucean a la entrada del estadio. Le hablan a los perros que persiguen a las polillas. Con pedazos de abrigo de los reporteros en la conferencia de prensa. En sus bocas. Una cadena de traga-egos Sin embargo, los fanáticos corren. Se sacan todo el brillo, y gritan a Peter.
El sonido no sale aun por los parlantes. El sonido está afuera con los manifestantes. que piden estallidos de espuma y endulzante. No ecos de silbidos diluidos en la roca. No quieren a Peter dibujado en cada muralla de la ciudad. No quieren ninguna canción. en la radio que les recuerde. que bajo todo ese arco iris brilloso y el maquillaje, están las cenizas después del show. Y Cada vez que se acercan a la casa disquera para conseguir un record. Negación de la obsesión que los envuelve. Del estado de enamoramiento de la ciudad y la tierra que pisa. Y, aunque se lleve tan sólo gritos, criticas y algunos escupitajos en forma de coro. ella siempre vendrá. Es la ciudad que lo ama. lo amarra con sogas al portón de salida. 
Los brazos de los seguidores se amarran haciendo nudos con las muñecas. Lo alcanzan cuando va a dar el primer paso. Y cruzar la linea. Pasar la reja. Un milimetro tras su espalda. Levantar la cabeza y mirar otra construcción. más lejana. Escuchar otros chillidos. Besar otras mujeres. Sentir otros abrazos. Ver otra gente. Sentir otra textura. Respirar un aire menos brillante y colorido. Persápolis sofoca y revive. Hace desfallecer a su estrella. Atándolo al escenario. a la estancia en la ciudad. Lo limita. Lo encierra. Lo apresa. Lo ahoga. Lo cubre. lo esconde. Lo protege. Lo sobre-esconde. Lo sobre-protege. Lo sobre- valúa. Lo super- valúa. Lo adora. Lo cultiva. Lo honra. Lo desea. Lo perpetúa. Lo hace brillar más que cualquier otro ser glam. Hace de él un enigma y deseo para las ciudades cercanas. Para sus fans distantes. Los obliga a visitar la ciudad. A colmar hoteles. Plazas. Restaurantes. A repletar el estadio. Y bolsillos. Municipales. Peter canta a los visitantes Amordazado por un compromiso infantil. Con aromas a té. Y colores sepia.
Dos pasos hacia la puerta trasera iluminadísima de cascos policiales y dientes de oro. Otros dos hacia la puerta roja, la cortina rasgada. y los últimos dos acercándose a metros del zumbido. De las pirañas. De la ciudad entera que espera para lanzar latigazos. Pegajosos. Un Temblor en el tobillo flacuchento. El estadio entero se estremece cuando el foco principal del escenario le alumbra la cara. Deformes conchitas de mar. Abiertas y huecas. Sin perla, ni carne. Una cavidad acústica en la que Peter se recuesta y tuerce cada vez que entra en ella. Que a golpetazos de tacón fractura desde dentro y deja molerse al sol. De otro día. 

El encargado de sus conciertos en la ciudad se abalanza. a las mejillas de Peter. A sus pómulos salientes. Que sonríen. Un abrazo estrecho entre ropas rasgadas y huesos. Cueros que comparten olores y cicatrices. De viejos amigos. De niñitos fantasiosos de distinta suerte. Brillantina. El glitter glue de los pasos de su artista estrella. El responsable del fervor de los muchachos y muchachas de Persápolis. Y Peter agradece con exclusividades, besos y propaganda para la ciudad. 

Brillantina se abalanza sobre Peter y le entrega unos cigarrillos. Antes de adentrarse por el pasillo. Acercándose a la gente. Su amigo lo sigue. Vigilante. De cada segundo-movimiento. En el bolsillo de Peter sobresale una pluma. Y en los brazos de su asistente. Le hace morisquetas un cuadernillo y un fajo de sobres. Brillantina duda. El contrato es inviolable. Piensa. Lo perturba la idea de la traición. De la pérdida. De la distancia. De Peter lejos. De la ciudad sin publicidad. De su amante sin dinero. De deshecha su cara por los golpetazos. Que propinara su amante. Saque. La dueña de cada cosa en Persápolis. Dueña de cada mente y fijación de los glam. Peter se colaba por entre la mezcla papel-tinta. El contrato es inviolable. Se auto-convence. El contrato es inviolable. Se consuela. El contrato es inviolable. Asegura. Al mirar la sonrisa de Peter. Sereno y amigable. Vestido. Y listo para un par de cigarros. Unas palabras con Brillantina. Un trago de agua tónica sentados en el sofá del vestíbulo. La llegada de los demás integrantes de la banda. La explosión en su garganta. Y el titubear de su cuerpo rodeando la extensión del micrófono. Brillantina no duda. Su cara y amante. Duermen tranquilos. Ahogados con una almohada pesada de confianza. Peter descansa antes del show. Su pluma permanece en el bolsillo.

Los seguidores expectantes bailan con la música de telón. Un telón púrpura con sonido de guitarras y sintetizadores. La gente baila sudada. Y la música hace retumbar los vidrios y las uñas. Una mujer besa a un hombre. Vibrando un labio contra otro. Más distante del escenario. La policía hace sonar los dientes con el rebote de la melodía sobre ellos. Amedrentan a la gente. Seguidores angustiados por un lánguido baile de Peter. Torcido los cuerpos. Enredados unos con otros. Vigilan a los visitantes de las ciudades vecinas. Que mantengan el control. Que se enamoren de Peter. Que no regresen de donde vienen. Memorizan sus caras. Piden identificaciones. Chequean. Comprueban. Anotan. Archivan. Apuestan. La gente baila y disfruta. Engatusada por la estética de Peter. Su puesta en escena. Su banda. Su romanticismo oscuro. Su feminidad erótica. Sus facciones duras. Su cuerpo delgado. Su voz envolvente. Y líricas perseguidoras. Resonantes. 

Los policías vigilan que todo ocurra. Tras bastidores Peter escribe incesante. Ansioso. Angustiada. Obseso. Apurada. Antes de salir. Antes de que despertara Brillantina. Antes de que el público comenzara a tocarlo. Y a ahogarla. Con los gritos. Chillidos lánguidos que tocarían. Su uñas. Y sacarían el esmalte. Escribía escapándose de los aplausos. Y de los pasos de Brillantina acercándose. Y de sus ojos que caerían sobre las palabras. Desconocidas. Para un desconocido. Atractiva. Y suplicante. Inquietante. insistente. Y amoroso. desconocida. apasionado. Sobre el papel excitado. Peter se apoya y delira. Con la fantasía. Con el humo cigarro-escenario entre los dientes convulsionando. Cierra el sobre transparente. Los aplausos y los pasos lo rodean y engullen. Y ella fantasea. Fantasea. El sobre se esfuma. Y él fantasea. Fantasea. Imagina al desconocida. Brillantina se acerca. Los gritos del público la carcomen presionando. Se levanta de la silla. Apaga el cigarro. Da un beso. Fantaseando desconocidamente. Escucha su nombre en forma de anuncio. Y corre.
Le escribe a una actriz de teatro. Ella plagiaba a Shelley en una obra reciente. Y escribe monólogos para el año siguiente. Terminaba de vestirse para caminar al estadio. Y recibe el sobre. Con el nombre de Peter. Para Mi Gurú. Dice también. Se sonroja y sus dedos tiritan. Abre el sobre. Lee el mensaje. Plagio a Shelley. Monstruosa obra. Más monstruosa. Se escribe. Mi Gurú se sonríe y termina de leer. Agua tónica después del show. Ella se pregunta como se encontrarán. Nadie la conoce. Ni Peter. Ni ella a él. Sólo lo ha visto desde lejos. Ella cantando en medio del público. Y la imagen de Peter. Distorsionada por el humo y sus propios rituales sobre el escenario. Lo ha visto sentado en las gradas observando sus obras. Escondido de la gente. Ella también convoca. Público, perseguidor y fanático. Pero tiene fama de traicionera. Brillantina jamás pudo comprometerla. Ella sale y entra a la ciudad siempre que quiera. Lleva sus plagios y obras originales a todos los lugares donde le permitan actuar al aire libre. En la plaza central. Adora los espectáculos masivos en los que puede sentir como todos se desdoblan por alcanzarla. Traiciona a Persápolis. A las autoridades. A Brillantina. A Peter y a todos los obsesos necesitados de su teatro. Del que cuya puerta pende. Un cartel. Cerrado por VIAJE. Enfatizando. Haciéndose cargo de su actuar. Dueña y actriz de un teatro peregrino. Gitano. Nómada. Y gratuito. 
Ella recuerda a Peter sentado. Con su cara semi-cubierta por el cuello de su abrigo. Relee el mensaje. Lo imagina cerca de ella. Hablándole. Con la orilla del vaso entre los labios. Ella con un cigarro. Encendido y tímido. Y la voz escondida. Aunque también ella es famosa. Peter la intimida. Se pregunta como sucederá. Brillantina siempre la observa. Más a su protegido. Guarda el mensaje. Bajo una caja de zapatos. Se mira al espejo. Una última mirada al teatro. cierra la puerta y corre al estadio
El espectáculo dura una hora y media. Brillantina espera a Peter en el camarín. Para conversar sobre el próximo show. Peter se sienta y escucha sólo murmullos desde la boca. Su amigo sólo murmulla. Él sabe sobre el próximo show. Lo ignora. No escucha. Espera nervioso su partida. Quedarse sólo. Ver que Mi Gurú se acerca. Silenciosa y escapista. Verla desde cerca. Con rasgos de todo el mundo. Con aromas a otros lugares. Besada por todas las ciudades existentes. Con los ojos proyectando películas prohibidas en el imperio. Paisajes abrumadoramente nuevos para Peter. Espera que todo se contenga en ella. y verlo desde cerca. Casi tocarlo. Olerlo. Sentir e interactuar. Deshacer el compromiso con su amigo. Sin que este sospeche. Traicionar con todas sus ganas. Sin que nadie se de cuenta. Está ansioso. Su pierna se tambalea en movimientos cortos. Sus dientes se manchan a cada cigarro. Brillantina murmulla. Murmulla. El próximo show. De pronto se para y modula palabras de despedida. Peter asiente con la cabeza. Suspira. Ahora espera. Tranquilo. Sirve el agua tónica. Vuelve a suspirar. Y se lanza sobre el sillón. Gritando silencioso.
Mi gurú corre por el pasillo lleno de gente. Nadie la nota. Aún todos vibran exaltados. Y Brillantina los manda. Hace los planes. Para la actuación siguiente. De pronto la actriz se encuentra frente al camarín. Respira nerviosa. Ruega por que Brillantina no se entere jamás de su visita a Peter. Toma la manilla de la puerta. La gira. La puerta se abre. Y aparecen los ojos de Peter. Bien abiertos e inocentes. Como rindiéndose. Reverenciando a su divinidad. Peter se levanta del sillón. Se acerca a ella. Huele los aromas multiples. Cierra sus ojos y permanece allí. Casi abrazándola. Por unos segundos. Ella permanece quieta. Inmóvil. Peter vuelve a mirarla. Le ofrece el vaso de tónica. Ella prende su cigarro. Se sientan sobre el sofá. Y Peter la interroga. Quiere saber. Saber si vale la pena. Traicionar. Dejar de ser super-estrella. Dejar de ofrecer shows alucinantes y adictivos. Dejar de ser la droga de la ciudad. Venderse. Ser de todos. Convertirse en prostituta. Acostarse con cada lugar que visita. Dejar la cama de Brillantina. Dejar el glitter y la tónica. Mi gurú lo observa engatusada. Como hipnotizada con el cadencioso hablar. De Peter. Espera a que él termine su vaso. Y le responde. Si eres capaz de desfanatizarte de ti. Dice. Mi gurú termina su vaso. Se levanta del sillón. Ellos prometen escribirse. Ella besa la mejilla de Peter. Se queda ahí unos segundos. Lo mira y le sonríe. Peter la contempla. Mira su caminar a través del pasillo. Cuando da la vuelta. En una esquina. Peter cierra la puerta. Y comienza a pasearse desesperado por la habitación. Se muerde las uñas. De pronto se detiene. Se sienta frente a un espejo. Y comienza a quitarse el maquillaje. Y todo el brillo de la ropa. La gente afuera comienza a dejar el estadio. Y Brillantina maneja hasta su casa. El brillo se desprende a pedazos. El maquillaje cae deshecho. Y la gente empieza a olvidarse del ídolo
La actriz prepara una maleta. La repleta de trajes. Y pelucas. Falsas identidades. Y dinero lavado. Silba mientras ordena. Entona una canción añeja. De su tía. La cantante. Roberta. Semi-idola de los abuelos de la ciudad. Andariega también. Por eso Mi Gurú lleva de estirpe las andanzas. Toda su familia se había resistido a los poderes encantadores de los gobernantes y séquitos de la ciudad. Roberta residía en el pueblito adjunto. Otro distrito. Otra orden. Otro poder. Sólo de vez en cuando se quedaba en Persápolis para ofrecer dos funciones seguidas. En el comienzo de cada una. Tarareaba el himno de la ciudad. Mientras las luces se iban desvaneciendo y tan sólo una permanecía fuerte y le alumbraba la cara. Los ojos desafiantes en dirección a la policía. Que nunca ha dejado de hacer sonar los dientes. Tarareaba con los labios pintados de rojo. Se desnudaba y derretía en el escenario. Y comenzaba a cantar boleros. 
Mi gurú silba uno de aquellos. Mientras cierra la maleta. A su alrededor otros actores y actrices empacan sus cosas. Y ordenan el teatro. Que otra vez se queda solo. Que guardará silencio y el eco de los pasos. De arañas. La dueña comienza a vestirse. Saca de un armario un vestido azul. Se acerca a un espejo y lo arregla. Se peina. Y mira también distraída. A los demás como se mueven. Mira al muchacho que siempre ha querido. Vuelve a su cara y se pinta los labios. En el tocador la llamaban las cartas de Peter. La más reciente. Tan suplicante de ayuda. Ella imagina al ídolo caer sobre sus piernas. Esa figura oscura y endeble caer enrollándose en sus piernas. Gesticulando. Ayuda. Se sonríe. Ella lo espera en la estación de trenes. Vestido de mujer. Lo espera con los pasajes en sus manos. Lo ve con los ojos llorosos en el andén. Lo ve tiritando entre sus brazos. Lo ve sudando en sus labios. Vuelve al espejo. Todos los demás la esperan a la salida del teatro. Termina el bolero de su tía. El teatro se vuelve una masa amarilla que la ahoga. Corre hasta la salida. Con gotas de pintura en su vestido.
Peter recorre cuadrados pequeños. Una velocidad inesperada. Nadie esperaba. Aquella reacción. Él corre tras unas líneas verdes. Insulta a los guardias de azul. Quiere que le permitan avanzar. Se hace camino entre la gente. Aprieta brazos y patea zapatos feos. Levanta la cabeza de vez en cuando. No desea perder las líneas. A ver a quien lo espera. En un bolsillo. Una moneda. Para enfrente de la máquina de bebidas. Vuelve a mirar. Lo verde ha comenzado a desvanecerse. No aumenta la velocidad. Caen algunas gotas de agua sobre sus zapatos. Deja de recorrer cuadros. Se desorienta. Grita. Se eleva. No puede ser. Peter lanza su botella al suelo. Un auxiliar lo mira con enojo. Los guardias solidarizan. Caminan más atrás. Arrastran sus zapatos. Se resbalan con el agua. Peter corre, quiere encontrar a las líneas. Quiere ver las baldosas dibujadas bajos sus pies. Quiere llegar. Mi gurú espera. Espera. Se exaspera. Ve a los guardias apuntando con sus armas. Directo hacia el atleta. Ella. Que aguarda mira desesperada. Hacia los ojos que huyen. Por fin es el último paso. Mi gurú extiende sus brazos. Siente el sudor de Peter en la punta de sus dedos. El último cuadro. La última línea. Se abrazan. Terminándose lo blanco. Los guardias caen al vacío. Peter los escupe. Mientras caen. Miran desde el filo del abismo. Se confortan. Se hacen cariño. Caminan juntos de la mano. Por el pasillo del tren en marcha.
Mi Gurú lo observa. Embobada. Por sus ojos grandes. El la mira de reojo y se sonríe. Tiene su mano ahorcando la de ella. amenazándola. De pronto la boca de Mi Gurú despierta. Ya no estamos en Persápolis. Le dice. El se acerca y la abraza. inhala. Profundo. Como si se convirtiera en un globo gigante y necesitara. De todos. Un poco de aire. Se traga todos los aires. Y se saca el único que tiene. Ella lanza una carcajada. De espectador de circo. Le muestra todos sus dientes. Y el le muestra sus pómulos. Llenos de besos de ella.
Si deseas … me convertiré

En un amante


Muso bailarina o
Prostituta. . 


Te hablaré sin angustia, y a tu oido. 

No me reemplaces por aquella fantasía tuya. Te rodeo y
Reconoce: mientes sobre tu deseo.


Peter . me convierto en tu espalda rozando gotas de sudor.

Sad News

Maté al intelecto.
La triste noticia 
Deshace a su público.
Derraman lágrimas y besos
Sobre su cuerpo desnutrido.
Alabanzas póstumas
A su vida y obra.

En una esquina
Deslizándose por el 
Concreto, el silencioso
Vela el amor muerto
Y las caricias,
Y los juegos, y los paseos nocturnos.

¡El elefante famélico ha muerto!
¡El elefante famélico ha muerto!
Con una botella de ron
Vocifero exaltada.
¡Y no ha muerto de flaco, ni de casualidad!
¡Él ha muerto, angustiado
en la asfixia de mis manos!
No necesité palabras, sólo mis manos.

Falística

Amo la imagen del falo bisexual que reniega de la búsqueda femenina, y que tampoco se anima a dejarla. Un falo que quiere ser una de nosotras, o uno que nos imagina en todas partes. O uno al que no significamos más que un triangulo caliente. Pasivo receptor de intromisiones-movimientos. Rociados por todo el espacio. O uno que no nos piensa como objeto sagrado-moral-correcto-religioso-puro-femenino-inigualable-objeto. 
Amo al falo que se transforma en lo que quieres. un falo sin cultura. Que no sabe y toca y sigue el calor a ciegas. Un andrógino que confunde, enamora y aterra con su imagen-reflejo nuestro. Se maquilla, se tuerce y llora como nosotras. Un natural que se desliza por entre lo femenino/masculino. Que escupe semen en la cara de esas palabritas sagradas en la santa Biblia Heterosexual del buen hombre.

NN

Abre tus ojos. Tu boca, tus manos. Tus brazos, tus dedos
Tus palmas, tus pies… tus piernas.
Deslízate por las cuerdas sostenidas desde mi cuello.
Me abalanzo, rígida y tú me esperas somnoliento y ansioso.
Un beso donde quieras,
Mientras huelo las puntas de tu pelo.
Un beso donde quiera.
Mientras muerdes sin suavidad los dedos de mis manos.
Un beso donde queramos. 
Me arrastro gusana de seda.
Te arrastro, esclavo bajo tortura. 
Yo te amo. Yo te amo.

Epifanía

Peter, No te olvides de ese cartelito rojo, que te regalé. 
Ni del labial púrpura, ni de los cojines.
Te saboreé con la intensidad
Inusitada de las publicaciones masivas.

Me relamí al sentir las fresas en tus mejillas-

Vomito ahora, sangrante.

Tendida sobre tus rodillas huesudas.
Lloro y grito.


Porque el camino
Ha sido distinto.
Y la bipolaridad de ambos.


Nos dirige al inevitable cuestionamiento. Pero sabes que eres culpable

De aceptar desde siempre la pro

Proposición.

Te relamiste al sentir el metal de mi muralla.


Vomitas ahora, drogado.

Por el plomo.


Y y por favor


No te olvides de ese cartelito rojo que te regalé y que dice:

Sabes a cigarrillo mentolado.

Y siento aromas tuyos paseándose por mis narices.
Te vi desde lejos con esa gente y lo supe.

Y olvidé la hierba y de pronto -- el único olor es el de
Una iglesia pecaminosa que se escapa del camino.

Y supe todo

(Mi gurú)

jueves, 1 de octubre de 2015

There's nothing left

Me parece extraño.

Que no encuentres consuelo entre sus velos.


Yo no te daré consuelo.
Ni te juzgaré

Ni buscaré un castigo para ti-


Porque sólo me encargo de ver qué es lo que haces


Y sentir cuan muerto te vuelves a cada 

Pensamiento que le regalas.


Y la destinataria nunca ha sabido leer tus cartas


Querido Peter, porque 

No entendió jamás tu letra, ni tu alegoría familiar.
Porque es ignorante, tal vez sólo una fan enamorada de
Ti y de tu familia. Y de tu fantasía. 
Ahora ella te imita y grita y usa falditas como tú. Y tu has cambiado y quieres amarla. Como a un hombre de verdad. 
Pero recuerda que has acabo con ella hacía unos segundos atrás, y
Tu bisabuelo te espera y la iglesia ya se cae a pedazos sobre ti.





No hay remedio 

Para los zombis.

Fan

No me atrevo
A traerte aún hasta acá Muso.

Aún quedan fracturas por las que puedes colarte
Y devorar silenciosamente
La muralla de metal que construí.
Corroer
Oxidar
Y derrumbar
Los kilómetros infinitos de acero blindado
Y ese espejo que eres tú
De mí.
No hace nada más
Que alargar
Y magnificar
Los espacios
Que preferimos dejar.
Una y mil flores para Peter.

las dibujo sobre el papel en el
que tan sólo trastoco unas lineas.

y la performance se viene después. entre tu humo
despiadadamente aromático .

Hasta dónde debemos practicar las verdades?

He disfrutado estar
Inmóvil y sin aire por algunos segundos
Precipitadamente y premeditadamente
Frente a una vista que nada ve más que mi 
Translucido cuerpo
Mal gastado
Por el sexo casual 
Las palabras dolorosas
Y los ojos asombrados
De mi cuerpo
Tan suelto
Y deseoso de desvanecerse en el
Simplemente sentir 
Reprianulando lo correcto
Y efectivizando 
El deseo zombievampirezco
De cuerpecitos impávidos
Y aturdidos por los grados 
Que nos regalan los labios 
Y los dientes y dedos pegados al cristal
O al plástico o a las especias.
Disfruté estar ahí
Transparentándome y dejando el 
Peso de la responsabilidad
Que conlleva 
La conducta cheguevarista
De explorar conocer y luchar
Por lo que no es permitido
Contra En el imperialismo
De la moralidad y las buenas costumbres
Con la bandera comunista de las libertades del cuerpo 
Colgada de mi bolsón, de mi pelo
De mis ojos
De mis dientes
De mi boca tarada
De mis pies cochinos con tierra
De mis uñas mal pintadas
De mis orejas curiosas
De mis senos grandes
De mis caderas gigantes
De mi espalda de metal
Y de mi lengua que articula 
Y articula
Gestos de orgasmos
Que asombran
Y enloquecen a la gente.


Yo soy MUJER.
y adoro vivirme de esa manera
.

Amor

Sólo espero
que cuando me veas
con los ojos hinchados
de tantas miradas para ti
y la boca brutalmente sellada
para que aquellas palabras no salgan..
comprendas que eres 
automutilación
y flagelo.
Y por eso es que acabo de enamorarme de 
mi o tu fantasía....
Escondida en lo profundo de mi garganta
desmesura se ríe
emborrachada y sale a gritar 
con vestido rojo y panties caladas
los contenidos vetados
de la mujer en la que vive
" esta tonta está enamorada"
" esta tonta espía"
" esta tonta que no sabe decir las cosas"
" esta tonta que me emborracha
y cantamos juntas
y bailamos juntas
y lloramos juntas
y fumamos juntas
y reímos juntas
y ocultamos nuevamente juntas
lo que en lo profundo de la garganta se guarda para ser callado"

Cállate desmesura,
ya has hablado demasiado.

Neura.

sonrío. me río. de todo. todo. de mi tontera. 
y de mi mala racha permanente.
y de mis palabras.
y de mis pies.
y de mi cara.

Sonrío.me río. de todo. todo. me burlo de mí.

parezco contenta. y alegre. y a veces soy un poco salvaje.
y violenta y gris. parezco y soy. parece. y sonrío. un poco a veces 
cuando la gente no me ve. (mucho)
Desde una un lágrima pasada 
He deformado 
Los conceptos rígidos 
Que sostenían mi género 
al ingenuidoinocensometimiento institusocial 
Radical y tirano. 
He pisoteado con toda las fuerza 
De mis piernas 
Aquellos actos precursores 
De la bondad y ternura abominables. 
He dejado libre 
A mis dientes y lengua 
Urdir el complot para 
Exterminar 
Los residuos que aún quedan 
Y después de las tribulaciones 
Desaparecer de mí 
La normativa felicidad. 
Sin vuelta atrás.
Siempre está ese bit oscuro, pesado
en el paso que doy acortando las distancias.
Un paso de metal 
envuelto en humo negro
y tan lejos 
y tan lejos
duermes envuelto en mi.

Y yo doy otro paso que hace crujir
los dientes 
y tus uñas golpeteando el piso.

tu humo tan alegre
mi humo tan asfixiante


la vida ya no es buena
sin los humos.